jueves, 11 de marzo de 2010

Anda, Lucía


Pedro Miguel Ruiz Vázquez, Secretario Provincial PA +PSA y candidato Almería

Hemos dejado atrás el Día de Andalucía -28 de Febrero-, que ha pasado otra vez con más pena que gloria, convertido en una fecha desprovista de compromiso político con esta tierra que vio en aquel Estatuto de Autonomía una nueva luz para la esperanza.

Ahora nos metemos, como cada año, en el Día Internacional de la Mujer, y observamos que con él ocurre lo mismo: ha ido siendo descafeinado y retorcido hasta el extremo de que ya no sabemos muy bien cual es su sentido.

Da la impresión de que estos días se colocan en el calendario con el único motivo de darle color, vistosidad y permitir el lucimiento y la foto de los que deberían tomar la iniciativa de extinguirlos definitivamente.

Ayuntamientos, Diputaciones, Gobiernos, Sindicatos... Todos conmemoran el Día Internacional de la Mujer y nos hablan de la discriminación que aún sufren en los distintos ámbitos de la vida; pero, en realidad, está solo en sus manos impedir que eso siga ocurriendo.

Basta echar un vistazo y observamos que el Día de Andalucía se ha transformado en un día de torneos deportivos en los pueblos, de montar alguna verbena, de promocionar hábitos saludables de alimentación. Cualquier cosa antes que dedicarlo a leer el Estatuto de Autonomía y exigir su cumplimiento a las autoridades correspondientes.

Pasa lo mismo con este Día Internacional de la Mujer, en el que se programan galas musicales, alguna exposición y poco más. Eso sí, el año pasado el Ayuntamiento de Almería aprobó una moción conjunta de todos los grupos políticos un mes después de la fecha, porque no lograba poner de acuerdo a PP, PSOE e IU. Ahí es nada.

A los andalucistas nos gustaría reivindicar en un día como este a las mujeres de nuestro país, que han sufrido mucho precisamente porque en ellas se han cebado todos los males que a lo largo del tiempo ha sufrido Andalucía. Eran ellas las que no tenían derecho a opinar sobre su futuro -como el pueblo andaluz-, las que no tenían derecho a decidir sobre qué querían ser -como el pueblo andaluz-, las que tenían que trabajar dentro y fuera de casa -como el pueblo andaluz-, las que tenían que quedarse sin estudios -como el pueblo andaluz-, las que estaban tuteladas -como el pueblo andaluz-, a las que se maltrataba impunemente -como el pueblo andaluz-, a las que se discriminaba por el mero hecho de ser lo que eran -como el pueblo andaluz-, las que no tenían derecho ni sobre su propio ajuar o herencia -como el pueblo andaluz-. Por eso, los andalucistas nos acordamos de todas y cada una de ellas, de nosotras. Por eso les pedimos que ni una más se quede por el camino, que se levanten y anden.

Anda.... Lucía, Mariana, Carmen, Celia, Ana Maria....

Ellas dijeron BASTA y la historia comenzó a cambiar, tal como ocurrió aquel 28 de Febrero con los andaluces.

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