domingo, 28 de marzo de 2010

Las lagrimitas de Belén

Daniella Montenegro

Belén está destrozada. Sabe que la noticia ahora será comentada y analizada hasta el extremo, pero no ha querido pasar la oportunidad de explicarse cómo será su vida a partir de este momento. Ya ha firmado el divorcio, por lo que parece más que claro que no hay posibilidad de reconciliaciones ni medios perdones. La convivencia ha sido su mayor problema. Al caer la noche, Belén es tan insoportable como tierna, pero parece que el carácter refunfuñón de Fran tampoco ha ayudado en esta cruzada por salvar su matrimonio. Ahora todo son lágrimas y reproches. La situación entre ellos es cordial, pero hay bastantes cosas que resolver y que, en estos momentos, les enfrentan de una manera visceral. Hay, incluso, asuntos que conciernen a la pequeña Andreíta y que en estos momentos traen por la calle de la amargura a la Reina de San Blas. Habrá que esperar para conocer nuevos datos sobre el ya llamado ‘belenazo’. Lo que no se puede negar es que la Esteban sigue dando noticias le pese a quien le pese. Es como una especie de máquina recicladora que transforma, modela y vuelve a crear. ¡Qué grande!

No quiere hablar

El que parece más remiso a conceder entrevistas ahora que ya se ha anunciado el bombazo es el otro protagonista, Fran Álvarez. Él es poco amigo de los periodistas, y no porque tenga asco o manía a la prensa del corazón, sino porque la timidez que le envuelve le impide mantener la cordura cuando se le acerca una cámara de televisión. Es su mayor problema, en caso de querer dedicarse al medio televisivo. Al otro lado de teléfono, Fran está algo nervioso y alterado. Son muchos los compañeros que, desde el momento en el que se anunció el final de su relación con la oxigenada, se lanzaron al teléfono para contrastar e intentar sonsacarle las primeras declaraciones: “Estoy muy abrumado, no puedo decir absolutamente nada más, salvo que quiero y necesito tranquilidad. Estoy bien, pero he decidido que en esta ocasión no voy a hacer declaraciones porque no quiero más follones. No quiero saber nada de la prensa ni de los periodistas”. Es coherente, al menos. Fran es uno de los personajes más íntegros y bañados en normalidad que habita en los submundos del corazón. Por eso consigue seducir a todos. Incluso a los enemigos acérrimos de Belén, que ahora también tiran de teléfono para saber y conocer. Lo tendrán difícil. Aunque la relación ya se ha roto, Fran es difícil de convencer. Ojalá cambie. Sería maravilloso.

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