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REDACCIÓN.- La apuesta de Telemadrid por Fernando Sánchez Dragó para el prime time de la noche de los domingos amenaza con costarle cara a Esperanza Aguirre. Y es que Dragolandia, el espacio televisivo que comenzó a emitirse este domingo en la televisión pública madrileña, ha tenido un arranque con polémica.
Para empezar, los resultados de audiencia han sido un fiasco. El nuevo programa cosechó una cuota media de share de 4,8%, mucho menos de lo que obtuvo Fútbol es fútbol (un 6,4%) antes de Dragolandia y la película Instinto básico (un 8,3%) después.
Mientras tanto, y en la misma franja horaria, otras autonómicas de peso obtenían datos mucho más elevados con producciones propias. En Canal 9 L´Alquería Blanca cosechaba un 15,7%; la serie Ventdelplà obtenía un 12,4% en TV-3; y Arrayán, de Canal Sur, se situaba en un 16,4%.
Pero es que además Dragolandia, que es producido por una empresa externa, Zebra Producciones, presidida por José Velasco (en realidad José Manuel Fernández Velasco Iglesias, ex directivo de Zeppelin que implantó Inocente, inocente y Gran Hermano y que llegó a sentarse en el Comité Ejecutivo de Telefónica Media) ha servido para proporcionar una justificación a la reapertura de la ofensiva contra Aguirre dentro del canal autonómico madrileño.
El sindicato CGT ha denunciado públicamente que cada programa de Dragó cuesta 100.000 euros, habiéndose contratado por el momento trece, lo que supone un desembolso de 1.300.000 euros, más de 200 millones de las antiguas pesetas. Una cifra que no ha caído nada bien ni siquiera entre los populares madrileños, que creen que pone en peligro la credibilidad de la política de austeridad implantada por la presidente Aguirre y su Gobierno, más tras el agujero de audiencia del programa en su estreno.
Por su parte, fuentes del ente público consultadas al respecto han señalado que el programa supone una apuesta por la novedad dentro de la programación. Asimismo, insisten en que se trata de un programa "de autor" y en que Dragó siempre ha funcionado bien en Telemadrid.
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