LAEDICION.NET.-Al regulador no le convenció la idea de Botín del
traspaso paulatino de oficinas de la filial y conminó a una operación más
global. Tampoco funcionó la opción de intentar colocar Banesto a un inversor
extranjero, pese a que se realizaron varios intentos. El futuro de Antonio
Basagoiti, presidente no ejecutivo de la filial, no está asegurado en el grupo.
La operación puede afectar a un mínimo de 3.000 empleados.
"Al Santander no le quedaba otra salida con Banesto. Han sacado la
filial al mercado en los últimos meses pero no han encontrado comprador",
aseguran en fuentes financieras conocedoras de las intenciones de Boadilla. A
ello ha contribuido la sequía de inversores internacionales en un momento
macroeconómico tan delicado como el actual, situación que se ha vuelto a
demostrar en la formación del accionariado del banco malo. La otra opción para
dar aire a los resultados de Banesto, la compra de red por parte del Santander,
tampoco convenció al Banco de España. El regulardor conminó a Emilio Botín a
una "solución más global" para Banesto, según diversas fuentes
financieras. Nada de medias tintas. La integración total.
Las reacciones después de que Santander anunciara la
integración
de Banesto y Banif
, después de haber celebrado un consejo de administración
en el Centro de Proceso de datos de Solares, Cantabria, no se hacían esperar.
“Ha sido una decisión totalmente apresurada, forzada por la situación
económica, del sistema financiero y sin duda a instancias del Banco de España”,
comentan varias fuentes.
En Boadilla, por su lado, niegan que la integración de Banesto sea una imposición
de Bruselas en el marco de la reestructuración del sistema financiero español,
aunque reconocen que la decisión se ha tomado poco menos que en cuestión de
horas. Eso sí, “esta opción había sido analizada cuidadosamente durante mucho
tiempo, tal como hemos comentado anteriormente en los Hechos Relevantes”.
¿Por qué esta rapidez? Pues por estar en un entorno cotizado y sin duda, por
la cercanía del cierre de año, ya que 2013 se antoja también un año más que
complicado. “Había que tomar una decisión ya”, insisten desde Santander.
"Los beneficios de la fusión no eran suficientes cuando la situación del
negocio funciona a ritmo normal. Ahora, estamos en un momento de máxima
dificultad. La fusión ahora sí que tiene sentido", confirman desde Boadilla.
La venta ha sido un sorprendente ejercicio final, ya que, a la par que se
planteaba la venta de Banesto, la cúpula del Santander también ha estado
realizado el ejercicio contrario durante mucho tiempo: convertir a la filial en
comprador. No sólo de alguno de los nuevos bancos de las antiguas cajas, sino
también de una firma extranjera que opera en España. Así lo compartió el propio
presidente de Banesto,
Antonio Basagoiti, con los directivos
de la entidad, en un encuentro el pasado mes de febrero.
Incluso, los primeros movimientos para la adquisición de Catalunya Caixa se
efectuaron desde Banesto. Fue
José García Cantera, anterior
consejero delegado de la filial, quien inició las negociaciones con el equipo
directivo de
Adolf Todó. Los viajes de García Cantera a
Barcelona, a lo largo de la pasada primavera fueron recurrentes para poner las
bases de lo que el sector da por sentado: la integración de Catalunya Caixa en
el grupo Santander.
En este sentido, en Boadilla niegan que la absorción de Banesto sea una operación
defensiva frente a Economía y Banco de España para no tener que adquirir
ninguna de las entidades nacionalizadas. "La operación de Banesto tiene
sentido por si sola. No cambia para nada la estrategia del banco con respecto a
futuras compras", explica
José Antonio Alvárez, director
financiero del grupo Santander.
Al menos, 3.000 empleados afectados
Ni Alvárez, ni ningún otro representante del Santander han querido si quiera
aventurar qué porcentaje de los 30.000 empleados del grupo en España podría verse
afectado por la integración. El único mensaje es que no se producirá ningún
despido ni ERE. Habrá bajas incentivadas y recolocaciones, tanto en España como
en el extranjero. Fuentes oficiales dan a entender que el consejero delegado de
Banesto,
Javier San Félix seguirá en el grupo. No parece tan
claro el futuro del actual presidente
Antonio Basagoiti, cuya
función no es ejecutiva. Su salida del Consejo del Santander, en febrero
pasado, aventuraba no sólo la pérdida de peso de la filial sino la del propio
ejecutivo.
Los primeros cálculos de los sindicatos, que han solicitado tanto a los
directivos de Banesto como del Santander sendas reuniones para conocer las
intenciones laborales del grupo, señalan que la horquilla de trabajadores
afectados (recolocaciones en otras áreas de negocio o cambios por movilidad
geográfica>) por la operación se sitúa en el entorno de los 3.000 a 4.000
empleados. Los sindicatos han realizado sus estimaciones en funciones del ratio
de trabajadores por entidad de Banesto (3,5 empleados) y Santander (4,5
empleados), además de la desaparición de los servicios centrales de Banesto en
Mesena.
En cuanto al cierre de las 700 oficinas de todo el grupo, el Santander no
contempla ninguna venta de red durante el proceso de clausura. Para seleccionar
qué sucursales serán cerradas, tanto Banesto como el Santander han realizado en
los últimos meses un estudio de viabilidad en toda su red. Sin embargo, hay un
dato que podría matizar los resultados del estudio. Banesto aún mantiene la
propiedad de los locales de parte de su red, por lo que estas sucursales
podrían verse beneficiadas frente a las que están en alquiler.
Más España
Pese a que en los últimos meses,
Alfredo Sáenz, CEO del
Santander, ha venido argumentando que el banco no quería más exposición a
España, por el castigo que implica actualmente en los mercados internacionales,
ahora desde Boadilla se ha cambiado el discurso.
La integración de Banesto se vende "como la normalización de la
contribución de nuestro negocio en España". En los últimos trimestres, la
aportación del negocio español al grupo no supera el entorno del 15% al 20% de
todo el grupo, niveles que no aumentarán con esta aportación salvo que la
situación económica española experimente un cambio radical.
No parece así por las proyecciones que realiza la entidad en una documento
enviado a la CNMV titulado 'Fusión de Banesto con Santander". Según el
estudio, el nuevo líder del mercado financiero español apenas prevé aumentar su
volumen crediticio en 10.000 millones (2% de cuota) a tres años vista, hasta
situarse en 220.000 millones (13% cuota). "Las estimaciones del Santander
muestran la larga sequía de crédito que todavía vivirá España", explican
desde un banco de inversión. De hecho, las cifras del Santander muestran que la
inversión crediticia en España se situará en 2015 en 1,69 billones de euros, lo
que implicará una reducción del 11% (217.000 millones) frente a la situación
actual.
El crecimiento en depósitos se cifra en 25.000 millones, hasta los 210.000
millones, un 16% de cuota de mercado. Una de las medidas que adoptará el grupo
para aumentar la captación será el aumento de su segmento de banca privada
premium. En la actualidad, las tres divisiones de grandes clientes de
Santander, Banesto y Banif gestionan una bolsa de 75.000 millones, lo que
convierte al grupo presidido por Botín en el líder de este segmento en España.
¿Catalunya Caixa después?
El mercado descuenta una operación en Cataluña, ahora que Santander ha
puesto en orden su casa. En una nota interna de un banco de inversión a sus
clientes, comentaban que “damos por hecho el
deal con Catalunya Caixa
por la baja exposición del banco en la zona, porque BBVA ya ha movido ficha con
Unnim y también otros operadores locales (Caixa y Sabadell); porque los
despidos serán más sencillos si es preciso cerrar 700 oficinas de Banesto, y
porque el impacto en capital y provisiones de un grupo Santander-Caixa
Catalunya (siempre con protección de activos) dejaría un grupo más saneado, con
más dinero y en caja y mejor posición para
funding”.