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viernes, 11 de septiembre de 2009

Mario Conde presenta sus memorias en las que relata su paso por la cárcel

REDACCIÓN.-D.M.-El ex banquero Mario Conde presentó en Madrid su libro 'Memorias de un preso', que calificó como un "ajuste de hechos" y "no de cuentas", y en el que relata por primera vez su punto de vista sobre la intervención de Banesto, su paso por la cárcel y la relación con su familia.
"No hay un ajuste de cuentas, es un ajuste de hechos", afirmó Conde, quien explicó que su relato se basa en "hechos que han pasado", sin emitir "juicios de valor" y sin mencionar "muchas más cosas que pasaron".
Conde, que incluye nombre propios en sus memorias, explicó que "tiene absolutamente claro" que el presidente del Banco Santander, Emilio Botín, "no intervino Banesto ni tuvo ninguna responsabilidad en la toma de esa decisión", que se materializó el 28 de diciembre de 1993, bajo su presidencia.
"Siempre he dicho que por ahí no iban los tiros, otra cosa es que después vio la oportunidad y la aprovechó como es su obligación", matizó Conde, para después recordar que Botín "puso su firma" en la adquisición a subasta de la entidad y que él mismo reconoció posteriormente que la operación sobre Banesto "fue el mejor negocio que hizo en su vida".
No quiso implicar al Rey en el asunto
Por otro lado, Conde reconoció que en 2005 ocultó la llamada que el Rey Don Juan Carlos le hizo el mismo día de la intervención de Banesto "para no involucrar a la corona en el asunto".
"El Rey dijo que cuando un banco español tiene problemas se le ayuda a salir de la situación", afirmó Conde, en referencia a la actual situación económica, y respecto a si sigue manteniendo su amistad con el monarca, respondió "habrá que preguntárselo a él".
El ex banquero, que el próximo lunes cumple 61 años, explicó que en la actualidad se dedica a sus negocios de cultivo y venta de aceite y que pretende volver a retomar el contacto con la universidad. "Todos estamos en una cárcel por la crisis financiera", afirmó en referencia a la actual situación económica.
Nuca tuvo en mente liderar la derecha
Respecto al pasado, Conde declaró que "nunca tuvo la aspiración de liderar la derecha" y que tras su primer paso por la cárcel "no se imaginó que la guerra iba a durar 15 años".
"Cuando ocupas una parcela de poder, los amigos que tienes no son tuyos son de la parcela de poder", apuntó Conde. El libro 'Memorias de un preso', de 670 páginas, está editado por MR Ediciones del Grupo Planeta.
El Banco de España intervino Banesto el 28 de diciembre de 1993, tras detectar un agujero patrimonial de 600.000 millones de pesetas (cerca de 3.600 millones de euros). Conde fue sustituido junto a todo su consejo de administración y en julio de 2002 el Tribunal Supremo le condenó a 20 años de cárcel.

martes, 21 de octubre de 2008

Mi hermana Begoña y los bebés medicamento. Un canto a los otros hermanos.

(Sirva este testimonio de canto a esos hermanos embriones, que son sacrificados o se encuentran congelados, a costa del otro, del bebe medicamento)

Mi hermana se llamaba Begoña. Era mi quinta y única hermana. Tenía 17 años menos que yo y nació gracias a que su embrión no fue seleccionado entre otros embriones hermanos como no apta para nacer. Si por el contrario su embrión hubiese sido investigado y seleccionado en plan eugenésico, mi hermana no hubiera nacido. Soy bióloga, estoy en activo y se de lo que hablo.
Estos días al leer la feliz noticia del nacimiento del bebé medicamento me he acordado de ella.
Nació aún siendo mis padres perfectamente conscientes del riesgo que corrían teniendo a esa niña, debido a la edad de mi madre, ya mayor. Pero mis padres se querían mucho, y sabían que esa felicidad amorosa no podía terminar de otra manera.
Begoña, supuso al principio un gran desconcierto para todos. Efectivamente, nació con problemas sanguíneos, con problemas de integración cerebral, de coordinación nerviosa y de psicomotricidad que supusieron no pocas dificultades y aparentes fastidios. Viajes cansados en busca de centros especializados y tratamientos, sacrificios de caprichos y de tiempo, de gastos a veces necesarios, de tener que suplir horas de descanso por rehabilitaciones pesadas y duras....
Y ahora, que de nuevo pienso en ella, recuerdo esta época de mi adolescencia como un aparente sin vivir de mis padres, de lucha y más lucha por sacarla adelante pero nunca como unos años amargos sino todo lo contrario. Años en los que descubrí la generosidad de mis padres, en los que los lazos familiares se fortalecieron, en los que nadie se quejaba por carencias materiales, sin envidias, ni celos, ni egoísmos ni tonterías....
porque Begoña con su sonrisa agradecida nos embaucaba. Sus ojeras y carita melancólica reclamaba de todos cariño y necesidad, y nos forzaba a dar, a darle, a darnos. ¿Que tendría esa niña enferma que a todos nos ayudaba?
Y quiero hacer más extensiva esta pregunta, preguntarme y preguntaros ¿que puede aportarnos un niño enfermo? ¿Sirve para algo? ¿Compensa su enfermedad o es preferible que no viva?
Mi hermana, como cualquier niño que padece, nos dejó un tesoro de humanidad, una huella grande en el corazón, y una enseñanza de sensibilidad hacia los demás, en primer lugar hacia los propios hermanos.
Begoña nos dio todo lo que tuvo, cosas pequeñas que aparentemente no brillaban, y que no siempre nos gustaban, que nos molestaban. Pero, precisamente por el hecho de no ser fabricada, ni elegida de entre otros, mis padres la esperaron sin afán de posesión, y sin afán de derechos. La aceptaron como era porque vieron en ella algo creado como fruto de un amor conyugal que se vive a tope, por dentro y por fuera, sin barreras, y que concibe en un lecho de felicidad. Y así llegó por derecho. Begoña iluminó con su llegada nuestra casa.
Nadie se ha olvidado de Begoña. La recordamos sobre todo por la felicidad que nos proporcionaba el poder ayudarla y por lo que nos hizo crecer y madurar como hermanos. Nadie recuerda los malos ratos.... sino su entrañable ternura.
Y, digo olvidado porque la vida de Begoña se acabó el día que cumplía su mayoría de edad. Se fueron las dos, mi madre y ella. Y esto también me hace pensar en las cosas que tiene esta vida. ¿Quien les iba a decir a todos aquellos que auguraban la ancianidad de mi hermana como desgraciada y solitaria, con hermanos ya de vida hecha y padres muy mayores.....? Cuantos temores. Cuanta palabrería perdida... porque el destino es el destino, las estrellas, las estrellas y la Providencia, la Providencia, y nadie se escapa a ella.
Sin embargo, como nos gustaría poder apoderarnos además del momento de la vida, también del momento de la muerte. Como nos gustaría conocerlo de antemano. Cuanto dinero gastamos en ello. Cartas y adivinos. Horóscopos y más cartas.
Mi hermana y mi madre murieron de la manera más inesperada. Nos dejaron las dos juntas en un accidente de tráfico. Mi hermana cumplía ese día su mayoría de edad. Decían sus profesores que moría en el momento adecuado, después de haber conseguido su cerebro un máximo de madurez. ¿Estaría este momento previsto? Porque cuantos planes idos a pique. Pienso así mismo, que hay hechos que se nos escapan, que juegan con las ciencias y las tecnologías más exactas. Ni el nacer ni el morir dependen solo de la biología.
La vida humana se mantiene también con otras fuerzas además de las energéticas. Vivimos de esperanzas, de sueños de paz, y anhelamos una felicidad perenne que parece que nunca llega del todo. No juguemos con esas fuerzas -reales aunque no sean físicas- que nos dirigen desde fuera.

Esperanza Eguia Padilla