El 28 de marzo de 2009, Monseñor Munilla, acompañado de numerosos sacerdotes, presidió una solemne Vigilia de Oración por la Vida en la catedral de Palencia. Si bien no es allí la primera, esta vez ha sido impactante: se quedó pequeña la enorme nave del altar mayor y muchos tuvieron que ocupar otra lateral, clara muestra de que el pueblo está sensibilizado contra la cultura de la muerte, que busca dejar jurídicamente desprotegido al niño nonato. La homilía del Obispo (www.enticonfio.org) fue una reflexión profunda, válida para todos:
“Celebramos esta Vigilia de oración por la Vida, con el trasfondo de la encíclica que el Siervo de Dios, Juan Pablo II, publicó en la Solemnidad de la Encarnación de 1995: Evangelium Vitae. La palabra “evangelio”, etimológicamente significa “buena noticia”. Es decir, “Evangelium Vitae” es “la buena noticia de la Vida”.
He aquí la cuestión clave de partida: La vida es… ¿buena noticia, o mala noticia? ¿Es buena noticia “siempre”, o solamente cuando ha sido previamente deseada, cuando se presenta sana y exenta de dificultades?
La buena nueva del cristianismo consiste, precisamente, en la proclamación de nuestra fe, esperanza y amor hacia la vida: La vida -toda vida- es una elección de Dios, que nos ha amado llamándonos a la existencia. La vida no es un “objeto” de consumo que nosotros podamos programar y encargar, como hacemos legítimamente con tantas otras cosas. Es posible que llegue sin haber sido programada… Y, entonces… ¿qué le diremos? ¿Tal vez… “¡Eres una indeseada!”?
¡No!, la vida no es un “objeto”, sino un “sujeto”. Y aunque pudiera sorprendernos con su llegada inesperada, nuestra esperanza está llamada a darle una bienvenida incondicional, acogiéndola e invitándola a sentarse a nuestra mesa.
jueves, 9 de abril de 2009
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