sábado, 11 de abril de 2009

Ciencia y fe, centinelas de la Vida

Uno de los signos de los tiempos en esta batalla por el reconocimiento de la dignidad de todo ser humano, lo encontramos en la confluencia entre la ciencia y la fe, que van unidas de la mano para afirmar la inviolabilidad de la vida, desde el instante de su concepción hasta su muerte natural. La ciencia, la auténtica ciencia, -y no aquella que está ligada a proyectos comerciales o a subvenciones públicas-, se ha pronunciado en estos días de una manera diáfana, a través de la llamada “Declaración de Madrid”, firmada por unos dos mil expertos en biomedicina, bioquímica y otras especialidades.
Paralelamente, la luz de Cristo nos permite reconocer la Ley Natural, que es negada a causa del eclipse de la razón, al que ha conducido la cultura de la muerte. La gracia de la fe y el Magisterio de la Iglesia resultan cada vez más necesarios para conocer la naturaleza del hombre. La ciencia y la fe aparecen más hermanadas que nunca.

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