LAEDICION.NET.-Nuevos estudios científicos demuestran que la cafeína mantiene el estado de alerta y mejora el tiempo de respuesta, además de mejorar el rendimiento en tareas de memoria a corto plazo. Consumir el equivalente a dos refrescos de cola o un café una hora antes de los exámenes puede mejorar el rendimiento intelectual, y los últimos estudios científicos sugieren beneficios evidentes en la prevención de la enfermedad de Alzheimer y demencia. Según los primeros resultados, se observa que el grupo de personas a las que se les administró conjuntamente cafeína y glucosa tiene un patrón de activación cerebral diferente al resto de grupos.
Ello significa que para rendir igual que los sujetos de los otros grupos que tomaban agua sola o agua con glucosa o agua con cafeína, el grupo que tomó cafeína y glucosa necesita de menor activación cerebral para ejecutar una tarea de atención, lo que podría ser interpretado como un mecanismo de facilitación del rendimiento intelectual.
Un estudio pionero
Investigadores del Grupo de Neuropsicología de la Universidad de Barcelona y del Instituto de Investigaciones Biomédicas Pi i Sunyer (IDIBAPS) han puesto en marcha un estudio pionero en España cuyo objetivo principal es valorar los efectos de la cafeína y el azúcar sobre el funcionamiento del cerebro y el rendimiento intelectual. Para ello, utilizaron pruebas neuropsicológicas estandarizadas y de imagen por resonancia magnética cerebral funcional.
"Son diversos los efectos que la cafeína puede ejercer sobre el sistema nervioso central cuando se consume en cantidades bajas o moderadas. Así, aumenta el estado de alerta y reduce la fatiga, especialmente en situaciones de cansancio o bajo grado de alerta (por ejemplo, en trabajadores de turno de noche o personas privadas de sueño)", afirma la Dra. Ana Adan, una de las coordinadoras del trabajo.
El estudio tiene como finalidad valorar de forma objetiva los efectos sobre el rendimiento intelectual de diferentes bebidas que contengan azúcar y cafeína mediante pruebas neuropsicológicas estandarizadas y a través de imágenes por resonancia magnética funcional.
Entre otras aptitudes, se han medido la velocidad de procesamiento de la información, la destreza manual, la capacidad visuo-espacial, la memoria inmediata y la atención sostenida de un grupo de jóvenes universitarios de entre 18 y 25 años.
"Este es un estudio pionero porque utiliza la técnica de imágenes de resonancia magnética funcional (IRMf), que permite recoger de forma objetiva el efecto de la cafeína y la glucosa sobre el funcionamiento cerebral e ilustrar con una excelente resolución espacial (de 3 mm) si existe un patrón de actividad cerebral diferente en los sujetos en función de si toman sólo agua, sólo cafeína, sólo glucosa o la combinación de cafeína y glucosa.
Especialmente interesantes son los resultados obtenidos en la región prefrontal dorsolateral del cerebro, la región crítica en el mantenimiento de la atención sostenida", donde los sujetos que tomaron cafeína combinada con glucosa muestran una menor activación mientras que su rendimiento (nº de aciertos, nº de errores y tiempo de reacción) no difiere de los otros grupos añade el Dr. Josep Maria Serra- Grabulosa, otro de los expertos participantes en el trabajo.
La cafeína ayuda a prevenir la aparición de Alzheimer
Según un estudio realizado por neurólogos de la Universidad de Kuopio (Finlandia), el Instituto Karolinska de Estocolmo y la Universidad de Helsinki, los consumidores habituales de cafeína (entre tres y cinco tazas de café al día) tienen menos riesgo de padecer la enfermedad de Alzheimer u otra demencia respecto a los no consumidores de cafeína.
El estudio CAIDE reunió una importante muestra de 1.409 individuos que previamente formaron parte del North Karolia Project y del estudio FINMONICA, alargando su seguimiento hasta nuestros días. En total, dichos individuos permanecieron en observación una media de 21 años para determinar cómo la cafeína actuaba en el sistema neurológico con el paso de los años.
Los datos obtenidos permiten afirmar que el grupo de consumidores habituales de cafeína mostraron un 65% menos de riesgo de padecer la enfermedad de Alzheimer u otras demencias respecto al grupo que no consumía cafeína. "Los resultados pueden abrir la puerta a la prevención de la demencia", afirman los diseñadores del estudio.
Rápida respuesta
Los efectos estimulantes de la cafeína comienzan apenas 10 minutos después de su ingesta de café, según se desprende de los datos de un estudio iniciado por investigadores de la Universidad de Barcelona, cuyos resultados fueron publicados recientemente en la revista Progress in Neuro-Psychopharmacology & Biological Psychiatry.
El estudio demostró que el efecto de la cafeína es casi inmediato, ya que la mejoría empieza a percibirse apenas a los 10 minutos, cuando estudios anteriores mostraban que la activación comenzaba a los 30-45 minutos de la ingesta.
La dosis
Una de las cuestiones principales se centra en fijar los límites para el consumo responsable. La dosis más habitual que seleccionan las investigaciones, con independencia de que utilicen un diseño de administración naturalístico o artificial con una disolución o cápsula, es la de 200 mg, que corresponde aproximadamente a 2-3 cafés o 5-6 refrescos de cola de 330 ml.
El café es la bebida con mayor contenido de cafeína y, por lo tanto, es muy fácil superar estas cifras de consumo moderado si se toman varios cafés diarios. En cambio, los refrescos de cola contienen mucha menos cafeína pudiendo facilitar un nivel de consumo más adecuado y una pauta de administración más distribuida a lo largo del día.
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