LAEDICION.NET.-El líder socialista acusa al del PP de "falta de visión patriótica" por jalear su soledad parlamentaria. Mientras, los genoveses, olvidan sus angustias con un Feijóo como ungüento curador. ¿Se dan cuenta de que cuando al socialismo empieza a pintar bastos en las encuestas surge enseguida la petición de que la oposición apoye al Gobierno? ¿Y para qué? Si Rajoy piensa –y lo piensa, como una buena mayoría de populares- que el principal problema que tiene España se llama Zapatero, lo realmente patriótico no es apuntalar sus políticas para que pueda seguir adelante, sino utilizar los medios democráticos a su alcance para que abandone cuanto antes La Moncloa.
Pues nada, estos días, machaconamente, incluso desde posiciones peperas, se escucha la cantinela de lo importante que ahora es una "mano tendida" de la oposición para evitar que los españoles puedan percibir que Rajoy está en eso de "cuanto peor para España, mejor para mí". En definitiva, otro "abrazo del oso" que Zapatero lanza a don Mariano cuando ve que lo tiene feo; para ser rumiado por la opinión pública.
Fíjense cómo estarán las cosas en el PSOE, a día de hoy, que, el sábado, en el Comité Federal de su partido, Zapatero ha aconsejado a los suyos que salgan a la calle a propagar que el socialismo ha sacrificado su estabilidad parlamentaria para liderar un cambio histórico en el País Vasco. "¿Jalean nuestras dificultades en el Congreso? Decid que es por España", fue uno de los mensajes de un líder que acusa al PP de "falta de visión patriótica" por alardear de la soledad del PSOE en el parlamento.
La "e" de español del PSOE va a venderse como nunca en los puestos de merchandising socialistas en la próxima campaña.
Mientras, en el cuartel general del PP de Génova, comprobado ya que "Gürtel" ni quita ni da votos y delimitados los nombres de los compañeros que se va a llevar por delante, a la espera de nuevas sorpresas, las aguas comienzan a volver por donde solían. Es decir, emergen las fobias de siempre entre unos dirigentes cargados de asesores personales muy predispuestos a defender a su señorito/a.
Carnaza para la prensa de una formación en la oposición que sólo vende, lógicamente, historias de partido: Que si Cospedal está cercada por Mato con el beneplácito de Rajoy; que si Soraya y Pío dieron sonoro portazo a Arenas en la Interparlamentaria de Sevilla; que si Bárcenas hizo frente a los compañeros de dirección que no le han defendido suficientemente… Líos de familia. Nada nuevo bajo el sol, de todas maneras.
Menos mal que en Génova siempre quedan los referentes de toda la vida para que se fijen las nuevas generaciones. Como Miguel Arias Cañete, con tanta mili hecha ya en el PP, que sabe en estos momentos la importancia de separar el grano de la paja.
Las encuestas sonríen al PP. Hasta ocho puntos de ventaja sobre el PSOE dan algunas de las que manejan los genoveses. No es extraño que Mariano Rajoy se preocupe y alerte sobre los riesgos del exceso de confianza. En política, vender la piel del oso antes de cazarlo es mala estrategia. Más cuando a quien se tiene enfrente es a una maquinaria electoral tan potente como la socialista y que no se para por nada. En ese caso, para vencer, sólo vale la frase favorita de Esperanza Aguirre: "Pico y pala".
De ahí la importancia del trabajo que tienen en sus manos estos días Ana Mato -coordinadora de la campaña europea- y Miguel Arias Cañete -responsable de las listas europeas y del programa electoral-. De ahí, también, naturalmente, la importancia de poner los recursos del partido bajo su mano y control. Sin distracciones pueriles. Y Rajoy, Cospedal, Pons, Arenas, Soraya, Pio, Mayor Oreja y Gallardón, con los demás líderes del PP y candidatos, a patearse el país.
La mayoría absoluta en Galicia de Alberto Núñez Feijóo ha sido un ungüento mágico a confirmar el 7 de junio. Nada de lo hecho hasta ahora le sirve a Rajoy si no consigue una victoria holgada sobre Zapatero ese día. La alegría de los populares este fin de semana en Santiago de Compostela es comprensible al ver que su nueva derecha ha vuelto a la Xunta tras convencer en Galicia. Pero, el milagro gallego, el fervor popular que allí se logró en la campaña, debe el PP ser capaz de exportarlo ahora por toda España.
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