lunes, 26 de enero de 2009

El público se harta de reír en la obra Adulterios con María Barranco y Mirian Diaz Aroca en Roquetas

María Barranco y Miriam Díaz Aroca dieron la talla el sábado en el Teatro Auditorio de Roquetas de Mar donde protagonizaron el montaje teatral “Adulterios” dirigida por Verónica Forqué y basada en un texto de Woody Allen. Desde el principio hasta el final, el público estuvo siempre atento a todos los detalles y se divirtieron a lo grande con el gran sentido del humor de Barranco.
La historia comenzaba cuando una famosa y deslenguada psiquiatra neoyorquina, enamorada y casada con un abogado, descubre que su marido le es infiel. Busca consejo en su mejor amiga, pero pronto va a sospechar que ella también le esconde un secreto. El montaje está basado en Central Park West, uno de los tres relatos del libro de Woody Allen, Adulterios. La historia va de adulterios en clave de comedia, como no podía ser menos, tratándose de Woody Allen. Todo el público quedó muy satisfecho, la obra fue divertida, agradable.

La obra, relativamente breve, contó con un buen trabajo actoral, mención especial al papel de Miriam Díaz Aroca, haciendo de la rubia más tonta que haya habido en un escenario, tremendamente divertida, y también la protagonista María Barranco como irónica y pedante psicoanalista newyorkina, con un mordaz sentido del humor que representa con habilidad.

Junto a ellas, Fernando Acaso con su potente voz y llamativa gestualidad, Fermí Herrero, cómodo en el papel que normalmente habría tenido Allen, neurótico y de apariencia débil, así como Paloma Bloyd, con una corta pero imprescindible aparición, a la que dota eficazmente de ingenuidad. Quizás mucho taconeo sobre el escenario, que hizo que en alguna ocasión, no se escucha el dialogo con nitidez, pero en general, una obra fascinante.

Diálogos ágiles y divertidos, eficazmente adaptados para ser mejor entendidos por el público. La obra consigue mantener la atención del espectador y provocar risas además de algún susto que otro. Destacó la actuación de María Barranco, con un papel que requería potencia, ironía y un complicado abanico de emociones. Sin duda, el público se rió de lo lindo y salió fascinado de lo que habían visto.

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